Como lo repasamos en la clase del miércoles 15, los siguientes serán los contenidos que trabajaremos en la evaluación de la próxima semana. Aquí mismo, en el blog, pueden encontrar lo que pueda faltarles en las carpetas.
-Discurso Literario. Relación con otros tipos de Discurso.
-Géneros Literarios: Narrativo, Lírico, Ensayístico y Dramático.
-Tipo de Narrador, Argumento y Tema.
-Reconocimiento de partes de la oración.
-Significado: Denotación y Connotación (sólo para el Segundo Grupo).
Recuerden que trabajarán a carpeta abierta; es decir que lo más importante será saber reflexionar e interpretar.
Espero que nos vaya bien. Me incluyo porque la evaluación de ustedes también es una evaluación de mi trabajo como profe.
¡Suerte para todos entonces!
sábado, 18 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
Clases del 18 de mayo y 1ro. de junio: Integración
Comenzamos a repasar lo trabajado en clases anteriores, con vistas a la evaluación que realizaremos el 22 de junio.El 18/6 leímos el cuento La declaración, del autor cordobés Javier Quintá. Allí repasamos los conceptos de NARRADOR, ARGUMENTO Y TEMA, abordados en la clase del 6 de abril, además de los GÉNEROS LITERARIOS, que vimos el día 13 de abril.
El 1ro. de junio, por su parte, leímos dos poemas: De mis tiempos (María Elena Walsh), y Credo del Che (Roque Dalton). Allí retomamos la cuestión del género, además de abordar la relación del dicurso literario con otros discursos (el religioso, por ejemplo, en el caso del poema del Che). Éste último tema también lo habíamos visto en nuestra clase del 13 de abril.
En base al repaso realizado, y para que puedan ordenar el estudio, es preciso que recuerden estas consignas:
1) El del TIPO DE DISCURSO es un tema de estudio, y los GÉNEROS LITERARIOS son otro. No olviden que el Literario es un tipo de Discurso, que puede dividirse en Géneros: Narrativo, Lírico, Ensayístico o Dramático. O sea: no confundir Discurso y Género. En próximas clases seguiremos trabajando esta distinción.
2) El ARGUMENTO de un texto es, simplemente, el resumen de su contenido. Tal como si vienieran de ver una película y se les preguntara, en sus palabras, de qué se trata. El TEMA, por su parte, es una palabra o frase que resumiría, más aún, la cuestión central a la que el texto se refiere.3) Una ayuda en caso de que se les complique averiguar el Género: pregúntense, en primer lugar, por la intención principal del autor. Por ejemplo: si quiere contar una historia, es Género Narrativo; si, en cambio, quiere expresar sus ideas o sentimientos, es Lírico; si busca explicarnos un asunto en particular, es Ensayístico; y, por último, si quiere que su texto sea representado en escena por actores, es Dramático.
4) Decimos la Intención Principal del autor, porque no siempre se trata de una sola. A veces puede quererse contar una historia y a la vez explicar algo o expresar sentimientos. Pero está en ustedes reflexionar y deducir cuál es la intención predominante.
5) Recuerden que estos problemas conviene resolverlos en el orden indicado. Es decir: si deducimos primero el Género, se nos hará más sencillo trabajar el Argumento, y a su vez teniendo resuelto éste, se nos facilitará sacar el Tema.
sábado, 21 de mayo de 2011
Clase del 11 de mayo
La propuesta de la clase era ver la escena del film La Fiaca (Fernando Ayala, 1969), correspondiente al texto que leímos y analizamos el 4 de mayo. Sin embargo debimos cambiar de planes, ya que la mayoría quiso seguir con la película hasta el final.
En el tiempo escaso que nos quedó, pudimos constatar cómo el trabajo actoral y de dirección aporta elementos nuevos al análisis. Por ejemplo, la desaforada caracterización que Norman Briski hace de Vignale, nos hizo llamar la atención sobre otro de los conflictos planteados por la obra: Cordura vs. Locura.
Por otra parte, a partir de los comentarios espontáneos que suscitaba la película en su desarrollo, pudimos comprobar cómo las actitudes del espectador pueden no sólo ser distintas de las del que está al lado, sino que pueden diferir y hasta contradecirse al avanzar la historia.
Como señaló David al terminar de ver la película: "A veces uno tiene fiaca, pero hay que laburar, no queda otra".
En ese comentario puede advertirse un conflicto clave que plantea la historia: el hombre tiene todo el derecho a la libertad de no hacer nada, pero una vez que lo consigue, ¿qué sentido tiene su vida en este mundo?...
martes, 10 de mayo de 2011
Clase del 2/5 (Grupo I) y 9/5 (Grupo II)
Hoy nos dedicamos a una rama muy importante de la Literatura Popular, que es la Literatura Lunfarda.
Antes de entrar en la definición de Lunfardo, nos detuvimos en los conceptos de Literatura Culta y Literatura Popular.
Señalamos a las Literaturas Gauchesca y Lunfarda como exponentes principales de la Literatura Popular en la Argentina.
El Lunfardo lo definimos como una jerga, es decir, una manera de “hablar en código”, como bien señaló Marcos, que le sirve a un grupo social para identificarse y, a su vez (como en el caso de los presos frente a los carceleros), para no ser “descubiertos” por otros. Andrea citó al Jeringoso, que efectivamente, es hermano del Lunfardo por esa misma finalidad de mostrar (a los propios) y ocultar (a los ajenos) a un mismo tiempo.
Escuchamos tres tangos cantados por Edmundo Rivero (el señor de la foto):
Milonga Lunfarda,
Desde la cana
y Amablemente.
A continuación, con un mini diccionario de expresiones lunfardas, fuimos deduciendo el rico argumento del segundo tema, Desde la cana. Y a medida que avanzamos en la actividad, fueron apareciendo señales de las diversas fuentes u orígenes del Lunfardo porteño:
-El ámbito de la cárcel (gayola, cana, yuta);
-La costumbre de hablar al “vesre” (“tabos”, “gomán”).
-La inmigración (italianismos como “ranfañoso” o “manyar”);
-El habla de indios (“garúa”), negros (“quilombo”) y gauchos (“catrera”, “piola”);
-Las voces de otros idiomas (del francés: “menaje” o “societé”; del inglés: “escrache” –scratch- o “espiche” –speach-).
De todos estos orígenes, se dice que la cárcel es el más influyente, ya que se trata de un ámbito en el que tener que camuflar o disfrazar la propia lengua puede ser hasta cuestión de vida o muerte.
Tan es así, que en Córdoba tenemos un Lunfardo propio, el cual hablamos (y cantamos) a diario. Aquí pueden leer, si les interesa, un pequeño pero bastante completo Diccionario de Lunfardo Cordobés.
sábado, 7 de mayo de 2011
Clase del 4 de mayo
Tras haber abordado los Géneros Narrativo, Lírico y Ensayístico, nos quedó para esta clase el Dramático.El Género Dramático está conformado por obras en las que se desarrolla un episodio o conflicto a través del diálogo, y que están destinadas a ser representadas frente a un público.
Como características más importantes del Género Dramático podemos señalar:
Acción: son textos que cumplen plenamente su función no en la lectura, sino en la representación.
Limitación en el Espacio y el Tiempo: esa representación se realiza en un lugar en particular (el teatro, la calle, etc.) y durante un lapso de tiempo definido de antemano (el que delimitan el horario de inicio y el de final del espectáculo). Por su parte al interior de la obra, las partes se componen como Actos (similares a los capítulos en una novela), dentro de los Actos los Cuadros (marcados por cambios de decorado), y dentro de los Cuadros, las Escenas (marcadas por entradas y salidas de personajes).
Combinación de Elementos Lingüísticos y Espectaculares: el texto es uno de los elementos que componen la obra teatral, y se le suman otros (actuación, vestuario, decorados, accesorios, luces, etc.), con los cuales forma un todo que es el que contempla el espectador.
Leímos el Cuarto Acto de La Fiaca , obra del dramaturgo argentino Ricardo Talesnik. En la primera hora, Lucas y Daniel hicieron una lectura en la que representaron a cada personaje. Los “cordobesearon” espontáneamente, lo cual resultó muy ilustrativo de cómo el texto es apenas una parte, un punto de partida, y que es en la interpretación donde va cobrando vida el Género Dramático.
A continuación, enumeramos características de ambos personajes: Néstor y Peralta. De la actividad resultaron oposiciones del tipo: vago-laburador, responsable-irresponsable, temeroso-agitador. Así, en esa serie de oposiciones, pudimos rastrear el conflicto que se desarrolla en La Fiaca. El conflicto, que es una pugna entre fuerzas de distinto signo, es pieza fundamental en este género. El Teatro es un arte democrático en este sentido: se pone un conflicto en escena, ante los ojos de un conjunto de espectadores, y así éstos tienen la posibilidad de ver, de verse a sí mismos, de reflexionar sobre los demás y sobre sí mismos.
Aquí pueden ver la escena que leímos, en la película basada en la obra del año 1969.
viernes, 29 de abril de 2011
Clase del 27 de abril
Continuando con el análisis de los géneros literarios, en esta ocasión nos referimos al DIDÁCTICO O ENSAYÍSTICO. Recordemos que en clases anteriores trabajamos el NARRATIVO (en el cuento El marica, de Abelardo Castillo) y el LÍRICO (en los poemas de Pizarnik, Bukowski, Vallejo y Mairal).
El ejemplo utilizado en esta ocasión, fue un fragmento de El río sin orillas, obra ensayística del autor argentino Juan José Saer, en el que se hace referencia al asado.
Definimos el ENSAYO como una obra en la que se realiza la interpretación de un tema (humanístico, filosófico, político, social, cultural, deportivo, etc.), de manera libre, y con un especial cuidado en el estilo del texto. Este afán estético puede resultar difícil de definir. Nomás digamos que es lo que lo distingue, por ejemplo, del afán informativo de un artículo periodístico, o el divulgativo o de conocimiento de un texto científico. Para el ensayista, como para los cultores de otros géneros literarios, la forma es tan importante como el contenido.
Como es costumbre, aprovechamos la interpretación del texto literario para tratar de comprender algún aspecto del estudio de la lengua. Así como ya analizamos la sintaxis (relaciones de las palabras al interior de la oración) en clases anteriores, en esta ocasión nos ocupamos de otro aspecto de la lengua: el semántico.
Definimos la SEMÁNTICA como la ciencia que estudia el significado.
Para entender la noción de significado, nos remontamos a los elementos de la palabra como signo lingüístico:
1) el significante o parte material (digamos la palabra misma);
2) el significado o imagen mental que sugiere el significante;
3) el referente o elemento real, existente, al que se refieren tanto el significado como significante.
Especificamos el por qué de considerar al significado como una idea o imagen mental, en vez de tomar al referente mismo: se debe a que existen muchas palabras que no tienen necesariamente un referente palpable. Pensemos por ejemplo en palabras como "ángel", "espíritu", o en sustantivos abstractos como "bondad", "compromiso", etc. Por ello, porque la lengua se ocupa tanto de lo material como de lo inmaterial, es que se hace necesario hablar del significado como una imagen mental que acompaña a cada palabra que escribimos o pronunciamos.
Nos referimos, por último, a los dos componentes del significado:
1) la Denotación, es decir el sentido literal de las palabras, apenas lo que dice el diccionario y sin tener en cuenta nuestro punto de vista ni la situación.
2) la Connotación, que es lo que solemos llamar sentidos figurados de una palabra. Aquí la palabra recibe nuevas significaciones, que tienen que ver con nuestra propia vivencia de la misma.
Al distinguir predicados que se le asignan al sujeto "asado" en el texto de Saer ("carne asada a las brasas"; "núcleo de la mitología de los argentinos"; "rito y promesa"), pudimos advertir de qué manera funcionan la denotación y la connotación en nuestro uso cotidiano de la lengua.
¿O acaso cuando decimos: "che, qué bien nos vendría un asadito", nos referimos nada más que a la "carne asada a las brasas"?
El mismo Saer insiste una y otra vez con que no es así; con que nuestra imagen mental del asado va mucho más allá de la simple denotación ("carne asada a las brasas"), para traernos a la mente todo un mundo de vivencias y sensaciones compartidas.
Y eso ocurre a cada momento, por la simple razón de que la lengua está tan viva como nosotros. Tanto en la literatura como fuera de ella.
El ejemplo utilizado en esta ocasión, fue un fragmento de El río sin orillas, obra ensayística del autor argentino Juan José Saer, en el que se hace referencia al asado.
Definimos el ENSAYO como una obra en la que se realiza la interpretación de un tema (humanístico, filosófico, político, social, cultural, deportivo, etc.), de manera libre, y con un especial cuidado en el estilo del texto. Este afán estético puede resultar difícil de definir. Nomás digamos que es lo que lo distingue, por ejemplo, del afán informativo de un artículo periodístico, o el divulgativo o de conocimiento de un texto científico. Para el ensayista, como para los cultores de otros géneros literarios, la forma es tan importante como el contenido.
Como es costumbre, aprovechamos la interpretación del texto literario para tratar de comprender algún aspecto del estudio de la lengua. Así como ya analizamos la sintaxis (relaciones de las palabras al interior de la oración) en clases anteriores, en esta ocasión nos ocupamos de otro aspecto de la lengua: el semántico.
Definimos la SEMÁNTICA como la ciencia que estudia el significado.
Para entender la noción de significado, nos remontamos a los elementos de la palabra como signo lingüístico:
1) el significante o parte material (digamos la palabra misma);
2) el significado o imagen mental que sugiere el significante;
3) el referente o elemento real, existente, al que se refieren tanto el significado como significante.
Especificamos el por qué de considerar al significado como una idea o imagen mental, en vez de tomar al referente mismo: se debe a que existen muchas palabras que no tienen necesariamente un referente palpable. Pensemos por ejemplo en palabras como "ángel", "espíritu", o en sustantivos abstractos como "bondad", "compromiso", etc. Por ello, porque la lengua se ocupa tanto de lo material como de lo inmaterial, es que se hace necesario hablar del significado como una imagen mental que acompaña a cada palabra que escribimos o pronunciamos.
Nos referimos, por último, a los dos componentes del significado:
1) la Denotación, es decir el sentido literal de las palabras, apenas lo que dice el diccionario y sin tener en cuenta nuestro punto de vista ni la situación.
2) la Connotación, que es lo que solemos llamar sentidos figurados de una palabra. Aquí la palabra recibe nuevas significaciones, que tienen que ver con nuestra propia vivencia de la misma.
Al distinguir predicados que se le asignan al sujeto "asado" en el texto de Saer ("carne asada a las brasas"; "núcleo de la mitología de los argentinos"; "rito y promesa"), pudimos advertir de qué manera funcionan la denotación y la connotación en nuestro uso cotidiano de la lengua.
¿O acaso cuando decimos: "che, qué bien nos vendría un asadito", nos referimos nada más que a la "carne asada a las brasas"?
El mismo Saer insiste una y otra vez con que no es así; con que nuestra imagen mental del asado va mucho más allá de la simple denotación ("carne asada a las brasas"), para traernos a la mente todo un mundo de vivencias y sensaciones compartidas.
Y eso ocurre a cada momento, por la simple razón de que la lengua está tan viva como nosotros. Tanto en la literatura como fuera de ella.
jueves, 21 de abril de 2011
Clase del 20 de abril
Retomamos el tema del Discurso Literario y sus géneros. En este caso, nos referimos al Género Lírico, más conocido como Poesía.
Hablamos de los dos elementos que conforman el Lenguaje, que son: la Forma (las palabras y signos elegidos) y el Contenido (qué significan).
Les planteé mi opinión de que la Poesía bien puede ser la forma más pura de Discurso Literario. ¿Por qué?
Porque allí, más que en cualquier otro género, es difícil separar ambos elementos, Forma y Contenido. Se encuentran mezclados, fusionados uno con el otro.
Leímos, como ejemplo, este poema de Alejandra Pizarnik:
Un texto que ejemplifica la extraña tarea del poeta: poner en palabras aquello que (como a veces se dice) "no tenemos palabras para expresarlo". El estado de ánimo que describe el poema de Pizarnik, no parece tener mejor forma de expresión que el poema mismo.
Diego planteó que las letras de los Redondos "no se entienden", pero al mismo tiempo, las canciones le gustan mucho. Por allí va el misterio de la Poesía: no la "entendemos"... y sin embargo podemos disfrutarla.
A continuación leímos tres poemas: El rostro de un candidato político en un cartel, de Charles Bukowski (el señor de la foto); Los heraldos negros, de César Vallejo; y por último Un durazno, de Pedro Mairal.
Alguno gustó más, otro menos; lo importante fue que esos pequeños textos nos permitieron conversar un poco sobre ciertos temas como la ironía, Dios, el sufrimiento, las pequeñas cosas de la vida que para el poeta no lo son tanto.
Por último tomamos oraciones iniciales de cada poema y las analizamos sintácticamente. Detectamos sus núcleos de sujeto: candidato, golpes, durazno.
¿Qué pasa con esos sustantivos en cada poema?
Se habla de ellos, es decir: vimos cómo los poemas fueron construidos, en gran medida, en base a acumular predicados para esos sujetos.
Un buen ejercicio, entonces, sería extraer, de cada poema, algunas oraciones sueltas que coincidan en esos sujetos.
Para terminar, anotamos una frase aparentemente simple y obvia, pero que conviene recordar:
Hablamos de los dos elementos que conforman el Lenguaje, que son: la Forma (las palabras y signos elegidos) y el Contenido (qué significan).
Les planteé mi opinión de que la Poesía bien puede ser la forma más pura de Discurso Literario. ¿Por qué?
Porque allí, más que en cualquier otro género, es difícil separar ambos elementos, Forma y Contenido. Se encuentran mezclados, fusionados uno con el otro.
Leímos, como ejemplo, este poema de Alejandra Pizarnik:
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome
Un texto que ejemplifica la extraña tarea del poeta: poner en palabras aquello que (como a veces se dice) "no tenemos palabras para expresarlo". El estado de ánimo que describe el poema de Pizarnik, no parece tener mejor forma de expresión que el poema mismo.
Diego planteó que las letras de los Redondos "no se entienden", pero al mismo tiempo, las canciones le gustan mucho. Por allí va el misterio de la Poesía: no la "entendemos"... y sin embargo podemos disfrutarla.
A continuación leímos tres poemas: El rostro de un candidato político en un cartel, de Charles Bukowski (el señor de la foto); Los heraldos negros, de César Vallejo; y por último Un durazno, de Pedro Mairal.
Alguno gustó más, otro menos; lo importante fue que esos pequeños textos nos permitieron conversar un poco sobre ciertos temas como la ironía, Dios, el sufrimiento, las pequeñas cosas de la vida que para el poeta no lo son tanto.
Por último tomamos oraciones iniciales de cada poema y las analizamos sintácticamente. Detectamos sus núcleos de sujeto: candidato, golpes, durazno.
¿Qué pasa con esos sustantivos en cada poema?
Se habla de ellos, es decir: vimos cómo los poemas fueron construidos, en gran medida, en base a acumular predicados para esos sujetos.
Un buen ejercicio, entonces, sería extraer, de cada poema, algunas oraciones sueltas que coincidan en esos sujetos.
Para terminar, anotamos una frase aparentemente simple y obvia, pero que conviene recordar:
EL PREDICADO ES, SIEMPRE, LO QUE SE DICE DEL SUJETO.
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